El Rally Dakar es la más dura competición de motor y el rally raid más famoso del mundo. Se realiza a campo través, es decir, en circuitos no urbanos como desiertos, pasos de montana, etc. Es una competición de motor única en donde participan varios tipos de vehículos de carrera como automóviles, camiones y motocicletas.

Quienes compiten en este recorrido inclemente, de una distancia total de 8000 km, se enfrentan a un desafío que pone a prueba todas sus destrezas: control del vehículo, técnicas de conducción, capacidad de orientación, sistemas de suministro de refacciones, capacidad de reparación del vehículo, fortaleza mental, resistencia física y experiencia. El antecesor del Rally Dakar es el “Rally Paris-Dakar”, fundado en 1979. Originalmente, los conductores competían en un recorrido que comenzaba en Paris el 1 de enero, y tras una carrera de tres semanas a través de los desiertos de África, el recorrido concluía en Dakar, en la costa occidental africana. En concreto en el Lago Rosa de Senegal.

Sin embargo, debido al deterioro de la situación política en los países de transito del recorrido africano, y tras varias modificaciones, la competición fue trasladada a Sudamérica en el 2009, a fin de continuar con el rally.
El Rally Dakar se distingue del Campeonato Mundial de Rally (WRC) debido a que los conductores amateurs pueden competir junto a profesionales, utilizando varios tipos de vehículos. Pero la mayor diferencia de un raid a un rally, está en que en el rally, tanto el piloto como el copiloto, conocen el terreno, lo han estudiado y hasta saben en que marcha deben de ir por ejemplo, mientras que en un raid, es desde el primer km al último totalmente nuevo para el equipo, por lo que tienen que ir a ciegas constantemente sin contar con los cambios de terreno que se encuentran los pilotos ya que no tiene nada que ver salir en una moto el primero de todos “abriendo pista” que intentar rodar por caminos creados después del paso de los vehículos, entre ellos los camiones con más de 1000cv de potencia.

Más adelante, en el año 2020 salian los participantes en un nuevo continente, en este caso era Asia, y en contrato en Arabia saudita. Donde por primera vez, en la historia del Dakar, hubo una categoría de clásicos.

Participación en categoría clásicos

 

Se trata de una nueva modalidad del Dakar «Dakar Classic» en la que pueden participar vehículos fabricados antes del año 2000. Es una carrera de regularidad.

El año pasado se realizó por primera vez con 25 participantes ,cuyos pilotos pudieron encontrar en las pistas saudíes las sensaciones de los pioneros del rally raid. En su segunda edición se espera a más de 100 participantes, la salida y llegada de las etapas son las mismas que en el resto de modalidades.  

 

Sin duda, el participar en el Dakar ha sido un sueño para todos los amantes del off road, desde bien pequeño y muchos lo sigue siendo a día de hoy, pero en este caso, para nosotros nuestro sueño tiene una fecha de concesión, y será en el 2022. Eso nos ha llevado a cumplir también con la frase de: Dios los cría y luego ellos se juntan. Pues a todos los que formamos este proyecto hecho realidad somos amantes del motor, del off road, de los nuevos retos y de la mecánica infinita.

Así que, que mejor forma de juntar todas las condiciones que nos llaman para hacer que nos hierva la sangre. El nuevo reto es ni más ni menos que ser el primer equipo que consiga llegar a la meta del Dakar, con un Panda. Si, con un Fiat Panda. Y para ello es necesario un equipo de asistencia en carrera, participando en la carrera más dura del mundo para conseguir el propósito. Y que mejor que hacerlo con un Camión Pegaso de fabricación Española, de los de mecánica infinita que a todos los que tienen más de 40 primaveras a sus espaldas conocen e incluso algunos tuvieron oportunidad de maltratarlos cuando hicieron el servicio militar.

PRESENTACIÓN DEL EQUIPO

EL COCHE MAS PEQUEÑO – PANDA 4×4 

➡Fabricado en el 1991

➡Motor 1400CC – 100CV

➡Peso 950Kg

Muchos han sido los que nos han tratado de locos por intentar afrontar un Dakar con un Fiat Panda 4×4, pero creemos que la esencia del Classic consiste precisamente en el reto que supone hacer llegar cada día a meta un vehículo de prestaciones limitadas. Ya en los 80 varios Fiat Panda 4×4 participaron en el #Dakar, pero ninguno consiguió finalizar el raid, intentaremos ser el primero que lo consiga.

Juan Morera y Lidia Ruba serán los encargados en Pilotar para lograr que llegue a meta. 

Ellos forman un gran equipo, llevan juntos hace 21 años, y 11 de casados, con 3 hijos. Los dos ingenieros y con poca experiencia en rally-raids ,alguna vez han viajado a Marruecos con un Toyota HDJ80, y con el Panda que usaran para Dakar han participado en pruebas monomarca para pandas así como pruebas en Navarra.

A Juan le apasiona el mundo del motor y a su mujer las competiciones en circuitos, por lo que forman un gran equipo.

Además tienen otro objetivo fundamental en este Dakar Classic que es dar a conocer internacionalmente el proyecto de Bicicletas sin Fronteras en el que MOMABIKES colabora intensamente para hacer llegar 500 bicicletas a niños que estudian en Senegal. Ellos caminan diariamente 3hs para llegar a su institución, con una bicicleta demoraran 45min. Si deseas colaborar con este proyecto 👉https://500bikes4education.org/

ASISTENCIA MECÁNICA – CAMIÓN PEGASO

 

El mismo prestará Asistencia mecánica al Equipo Panda, estando equipado para cualquier inconveniente que pueda surgir a lo largo de la competición, competirá en Categoría Camiones, realizando el recorrido como cualquier otro participante. Aunque el cometido no sea correr, estará en las clasificaciones diarias y por supuesto la scratch.

➡ Fabricado en el 1991

➡Motor turbo de 10.170cc y 231CV

➡ 4×4 con bloqueos en los dos ejes

➡ 10.000kg de peso aproximado

 “Recuperamos la presencia de los míticos camiones Pegaso en el Dakar”

Christian Almansa, Javier Monje y Carlo Miniotti serán los encargados de Pilotar este Mítico Pegaso Egipcio. 

Principalmente se encuentra el mecánico, Carlo Miniotti Italiano quien se dedica especialmente a coches panda, tiene un taller reconocido en Turín. Para que el mecánico pueda llegar a donde lo necesitan, ira Christian Almansa como Piloto que es un apasionado de la navegación (marina y terrestre), de la aventura y los nuevos retos. Con una amplia trayectoria personal y profesional en el mundo del off Road con más de un millón de km realizado por caminos,  y su compañero Javier Monje de Copiloto también es un amante de todo lo que está relacionado con el motor y el offroad, que aprendió a llevar moto antes que a andar y su mayor pasión son los rally-raids en moto y viajar.

PRUEBA DE VEHíCULOS – PREVIO A LA COMPETICIÓn

A principios de noviembre 2021 se realizo la última prueba de los vehículos antes de embarcar a Arabia Saudi, tenido la oportunidad de conocer el equipo al completo.

Christian Almansa viajo en avión a Barcelona, Juan Morera y Lidia Ruba con Carlo Miniotti llegado desde Italia,  Javier Monje por tierra ya que es el que se encontraba mas cercano al punto de encuentro.

El camión estaba impecable en las puertas del taller del preparador, se coloco todo lo necesario en su sitio y además de hablar con el mecánico sobre los trucos del camión, y lo que se le había realizado. También ese día aprovecharon para probar la indumentaria, cascos, guantes, botas, monos etc… Y todo a la perfección.

Carlo Miniotti conoce ese panda como la palma de su mano, junto con Christian y Javier serán los encargados de llevar el mantenimiento del Pegaso, tenen que saber que teclas le pueden picar para saber donde rascarle. Y es de lo más normal en el rally más duro del mundo cuando vas con un vehículo que está acostumbrado a trabajar durante los últimos 30 años en manos de diferentes personas cada día.

En Belchite localidad de Zaragoza, se realizo un curso de navegación a cargo de Joao Procopio, programador y creador de Rabbit Rally, que se utiliza en el #Dakar

Christian en su trayectoria profesional, lo conoció hace 6 años en una carrera de clásicos por España que duraba una semana, y ahí estuvieron trabajando en la organización cada uno en su sector, pues Christian se encargaba de la asistencia mecánica y Joao de todo lo relacionado con los roadbook y los tiempos de la regularidad, pero el caso es que podían cenar juntos todos los días, así que cuando se vieron después de varios años, un cálido abrazo los volvió a unir como antaño.

Tras el curso teórico, después la práctica entre otros equipos que participaban en este curso, también viejos amigos como Kilian Revuelta con Mariano  se han apuntando a varias de las actividades de las que organizamos para entrenar,  Monesert, Jaraguada o 7 Serres entre otras, donde en esta ultima por casualidad tuvimos a más de 10 pilotos que corrieron el Dakar en ediciones anteriores.

La practica de los equipos de navegación fueron suficientes para la primera toma de contacto con el camión. Donde se pudieron hacer algunas mejoras, y ver donde estaban los límites del camión. Desde en la velocidad en carretera, que no superaba los 75 a la salida de Barcelona, como los casi 100 que alcanzaba en pista, así como los cruces de puentes o la inclinación lateral que adopta la maquina, cuando una curva cerrada se trata.

Tanto Christian como Javier notaron que el camión en las rectas curvas abiertas tienen buena visibilidad desde dentro del habitáculo, pero si es una curva cerrada,  no permite ver nada por ningún sitio, si bien a las de izquierda, se puede ver a través de la ventanilla, a las de derechas, tienes el salpicadero que nada te permite. Y que hablar cuando tienes que mirar 90 grados a un lado o a otro, no hay cristal, y no puedes tirarte hacia delante por que el cinturón te tiene bien sujeto.

Como este tipo de cosas sacaron muchos más detalles en cuanto al funcionamiento del camión.

El panda funciona a la perfección, ni un simple fallo de algo, y es que la preparación que ha hecho Carlo es exacta. 

El 25 de Noviembre los vehículos embarcaron en Marsella, donde se podrán recoger a fines de Diciembre para empezar con las verificaciones administrativas y técnicas, pero eso ya será en Arabia Saudí.

MES PREVIO A LA SALIDA 

Ya está aparentemente todo preparado para ir a correr, para cumplir un sueño, pero aún nos quedan varias pruebas que nos pueden dejar en casa, así que aún estamos en Noviembre.

Christian Almansa y Javier Monje, se han prometido no volver a coger la moto para salir a hacer campo hasta la vuelta, para evitar así posibles lesiones, e incluso, hacer un entreno físico duro, que se quedará en nada, ya lo adelanto.

Llega diciembre y con ello, además de los nervios típicos de antes de cualquier carrera, en está son mayores, pues, la preparación de documentación es interminable, además procuramos dejar todo el trabajo listo para enero no tener mayores problemas, a la vuelta, por lo que nos involucramos totalmente en la carrera y en el trabajo, dejando de lado la preparación física y el entreno. 

Esto ha ocurrido hasta el día 10 aproximadamente, puesto que a partir de ese día, todo el equipo se centró en no hacer reuniones con amigos y familiares, o incluso laborales, puesto que cualquiera que cogiera el “covid-19” dejaria al equipo sin un pilar imprescindible, por lo que nos quedaríamos en casa todo el equipo y eso era algo que no de podría recuperar. 

Con el paso de los días, el entreno sigue siendo una cosa para hacer más adelante, pero ya estamos en el día de nochebuena, así que el entreno será para la vuelta del dakar, por que antes, ya es algo imposible. Ahora, toca disfrutar de la familia. El camión ya ha llegado a Arabia. Y ahora me ha llegado el correo con el resultado del PCR que me hice esta mañana. Todo ha salido bien, estoy negativo, y al decirlo en el grupo, feliz, pero a la espera de que el resto siga dando negativo. Por fín. Todo  está todo bien, todos negativos, por lo tanto, es momento de relajarse, si se puede, y celebrar la navidad, de una forma, un tanto diferente.

SALIDA AL AEROPUERTO DESTINO ARABIA SAUDI

Llega el día 26 de diciembre, Monje, viene a Alicante, en solitario para recoger a Almansa y ir al aeropuerto, donde tomarán el avión que les llevará a Barcelona, donde se reunirán con Miniotti, en una cena inesperada en el hotel. Y, al día siguiente, bien temprano, dirigirnos al aeropuerto del Prat de nuevo para ir a Arabia.

Poco a poco empezamos a ver caras conocidas, de corredores españoles y franceses que se preparan para correr, muchos llevan ropa adecuada con unas maletas grandes serifrafiadas con el nombre del equipo, o de la marca del patrocinador. Algo, a la vista bien preparado. Enhorabuena por ellos!

Nosotros somos los primeros en llegar y por lo tanto los primeros en ponernos en la cola del embarque, que por supuesto, no tardan en llegar el resto de equipos y ponerse detrás. El equipo que llevábamos inmediatamente detrás era el equipo de Naturhouse, con dos vehículos también, un land cruiser y otro camión Pegaso, pero ambos con mucha preparación, horas y con los vehículos bien probados.

En la cola del embarque, como digo, habia una agrable señorita, que nos indicaba los pasos a seguir, que eran descargarse 4 aplicaciones en el teléfono para cumplir con las restricciones del covid Saudí. Pero como podéis imaginar, cada uno en nuestro teléfono estábamos mirando una pantalla con letras árabes, que era imposible entender, al final, sin previo aviso, le estábamos dando a los botones que aparecían, hasta que salía un código QR. Con este código, sin saber como habíamos llegado hasta el, la chica del embarque nos entregaba los billetes y nos dejó pasar hacia la terminal, donde, cogimos asiento y ya vimos todo más claro, los visados, las aplicaciones, los billetes, todo, ya lo teníamos todo, y el avión delante nuestro. Ya estaba todo rodado, al menos para llegar.

El embarque al avión lo hicimos a la hora prevista, pero la salida del avión la hizo dos horas tarde, así que si el vuelo eran 6 horas hasta llegar a destino en Jeddha, pues se alargó dos horas más. Con los nervios a flor de piel de nuevo, sentados los tres en la segunda fila, coincidimos monje y yo en la fila de asientos con un mecánico de Murcia, del equipo de Th Trucks, con Rafa Tibau a la cabeza.

Por fin el avión despega, y casi ya no me quedan juegos en el cabezal del asiento de delante para entender en que consisten. Pues estos juegos para niños, fueron un buen pasatiempos en lo que estuvimos ahí sentados, y es que fue una jornada laboral normal. Por si teníais dudas, el mejor juego era uno que estaban las cosas escondidas en una imagen que parecía la casa de alguien con síndrome de Diógenes.

LLEGADA A ARABIA 

Ya estamos en Arabia, y al bajar del avión, como pollo sin cabeza, vamos directos a un lugar que por supuesto desconocemos, pero seguimos al que va delante. No sabemos por que, pero esperamos que el si. Y llegamos de esta forma a un anden, donde nos subimos a un tren, y este al cerrar las puertas, sale disparado como un cohete, y literalmente aplasta a los que estaban pegados a la pared del vagón.

Un viaje intenso y rápido pero corto, que serviría como atracción en alguna feria. Nos bajamos y vamos hacia una serie de mostradores con humanos trabajando, algunos eran unos hombres y los otros eran mujeres aparentemente, puesto que iban todo de negro, y solamente se le veía media mano y los ojos, ni siquiera las cejas o el puente de la nariz. 

En un idioma parecido al inglés parece que nos entienden, y nos piden las huellas de las manos, de los dedos, fotos sin marcarilla de todo, y nos pasan del frente del mostrador a la parte trasera, como cuando se ha acabado de esquilar a una oveja. 

De ahí, pasamos por una cinta donde tenemos que enseñar que no llevamos algo, pero no sabemos que no podemos llevar, así que nos revisan de arriba a bajo y no solo buscan metales o drogas, sino bebidas alcohólicas. 

Nada, solamente algunas monedas en el bolsillo, el cinturón y todo el mundo descalzo, con un ligero aroma a una fabrica de quesos, abandonamos el lugar, por unas escaleras y rampas mecánicas para salir a un sitio que me desconcertó.

Era una especie de centro comercial, en el aeropuerto, pero sin bares, nada más que tiendas y un acuario gigante en el  centro que incluso había un submarinista dentro. Pero no solo eso, sino que la gente que estaba dentro de esta especie de centro comercial, muchos de ellos, llevaban como prenda de vestir, una tohalla enrollada en la cintura, y al parecer, otra, no creo que fuera la misma, que salida del interior de la cintura por la parte delantera hacia atrás cubriendo un pateral del pecho. Algo que solo había visto en las películas de Asterix y Obelix.

Ya tenemos nuestras tarjetas de teléfono para poder hacer lo que queramos con ellas, siempre y cuando lo permita la ley saudí, por que por ejemplo, las llamadas por whatsapp están prohibidas… Y sale mejor hacerlo que preguntar, así que… sin problema. Como dice mi amigo Pacorrete. Y tu, a que has venido! que es algo parecido a lo de…. Manolete, si no sabes torear, pa’ que te metes.

Ya estamos listos, vamos los 5 juntos, no se sabe como pero han pasado más de 3 horas desde que salimos del avión. Cogemos un taxi que asaltamos para meter todo el equipaje, no es demasiado, pero el taxi era minúsculo, así que le rellenamos hasta los huecos de las bombillas de la matrícula.

Le indicamos que vamos al puerto en inglés, y contesta que si en francés. Este viaje tiene pinta de prometer, y mucho!

Llegamos al puerto, entregamos los pasajes que llevábamos de Marsella, el visado y no se cuantas cosas más, para que nos den las llaves del camión. Solo podemos ir los pilotos, por lo que el equipo se separa momentaneamente.

Cogemos un mini bus, que nos lleva a la oficina que nos idica donde está y en un plano, la organización nos indica la ubicación, algo parecido a un puerto, pantalán y número de atraque.

Llego al camión, le doy una revisión por fuera, por arriba y por abajo, no le veo nada extraño, le acaricio un poco el moflete, le conceto las baterias, le abro la puerta y … Musica para mis oidos! EL PEGASO ESTÁ EN MARCHA! Hace aire al animalito y cuando tiene suficiente para que suelten los frenos, me dirijo a donde está el resto del grupo. Que al salir, me piden un papel para sacar el camión, y voalá! ya lo tenían ellos, que se lo entregamos a la entrada. Y sigo mi camino, por donde pensé que habíamos pasado con el minibús y acerté, ahí me vi al equipo esperando. El panda, ya estaba ahí, ya que ese coche, no tiene que esperar para hacer aire.

 

Siempre es buen momento para salir en la tele, y ahí estaban los reporteros de RTVE haciendo su trabajo. Ashley Pla, que había venido junto a nosotros en el avión, junto con Paco Grande, y este año debutaba Sara Gutiérrez

Ya en el estadio del príncipe, del actual Rey, nos indican donde está el camión, vamos a el, dejamos las cosas, preparamos todo lo necesario para ir al hotel y decidimos mañana empezar a reestructurar todo.

El día siguiente lo que teníamos que hacer es la última prueba PCR, ya en arabia, y con esa siendo positiva aún nos podríamos quedar en tierra, así que aún, con la mascarilla a todos los lados y teniendo paciencia para llegar a la salida, que es nuestra primera meta.

Arabia es un país muy grande con las ciudades muy grandes, pero desordenadas. Para hacernos una idea, una ciudad con el tamaño de Madrid, se podría reducir a la ciudad de Alicante, solamente quitando espacios perdidos, descampados y zonas que están ahí sin motivo, por lo que, ir de un lugar a otro, aparentemente no era nada pero era más de una hora en Taxi. Así  que de esta forma perdimos mucho tiempo en desplazamientos.

Al día siguiente cuando llegamos al campamento para hacer las pruebas médicas, aún teníamos las bicicletas abajo, por que habían viajado hasta ahí dentro del camión. Ahora, nos venían muy bien para desplazarnos por dentro del vivac. Tanto fue así, que otros equipos nos pedían que se las prestáramos. Ok, ya lo tenemos listo vamos allá, íbamos los tres en las tres bicicletas, como verano azul, pero eran bicicletas montadas para la foto. A la que no se le movía el manillar, lo hacia el sillín. Las cuatro bicicletas que llevábamos eran totalmente iguales, y solo había una que era cómoda. Así que esa la dejábamos a parte para cuando teníamos que ir al aseo, coger la buena, claro está.

Una vez nos habían hecho esta segunda prueba, casi antes de pasar por aquellas mesas separadas por unos biombos de tela, los correspondientes médicos, nos metían el palito por la nariz, pero en otras ocasiones nos llegaban hasta los ojos casi y además por ambos orificios. En cambio, con estos médicos, tan solo nos tocaban los pelos del interior, por lo que al acabar la prueba, sabía que iba a ser negativa.

Siendo así, volvemos al camión, donde había que sacarlo todo. Y cuando me refiero a todo, me refiero a todo. Sacar las cajas del camión y sacar las cosas del interior de las cajas, y explico el motivo: Carlo, en su taller, trajo unas cajas de color azul, no apilables y algunas con tapa y otras sin ella, que además, las medidas, cada una  era de su padre y de su madre, habiendo metido dentro el material ordenado con gusto, pero … a mi personalmente, el gusto no me entusiasmaba tanto como el ordenarlo por peso, ya que todo el peso necesitaba ponerlo abajo y las cosas sin peso en la parte alta, para evitar así, “vaciar los ceniceros” al inclinar el camión de lado un poco más de lo que quizás permita, ganándole unos grados.  Fue, realmente gracioso explicarle a Carlo, el motivo de tal cosa, ya que hicimos una mezcla entre una explosión y un rastro. El pobre, no entendía por que dos jóvenes estaban toqueteando sus cosas, y a base de un italiano inventado el asentaba con la cabeza pero con los hombros subidos, diciendo… hacer lo que querais, pero yo lo tenia ordenado…  Carlo, aqui óleo, si? Bene, ok, aquí embudo no. Poco peso. A lo que contestaba, pero eso es para el oleo. Ya, pero en otro sitio, esto no e pesato i esto si. Cuando entendió a lo que nos referíamos, fue rápido, pues algo parecido a coser y cantar, pues a buen entendedor, pocas palabras bastan. Pero… Tenemos otro problema, ahora que está todo fuera, deberemos de pasar verificaciones técnicas, y administrativas… a que hora es? No lo se, como que no? pero… pregunta, a quien? Empezamos a preparar las cosas para ir, pero antes claro, tuvimos que poner con bridas espuma a las barras antivuelco, y otras cuantas cosas que sabíamos para las verificaciones. Pues así íbamos hasta que decidimos volver a meter casi todo en el camión y ir a verificaciones. Primero nos enteramos que eran las administrativas. Cuando llegamos, ya habían otros equipos, pero cada uno con su dorsal su nombres, y la gente tenía tiempo para hablar, y fotografiarse con otros… Y nosotros… de risa!

 

 

Entramos a verificaciones. Esto es un paso más que damos para llegar a la salida. Bien vamos. Toma, pasaportes, papeles, cosas, bla bla bla y de pronto, en la mesa de la federación, nos indica que en el camión solo podemos ir dos.
Como que dos, si somos tres, y el camión ahora está preparado para que vayan 4.
Nos dijeron que Carlo, no tenia licencia federativa, por lo que no podría correr. Pero era imprescindible, no lo vamos a enviar a casa, el es la garantía de que llegue el panda a la meta. Como lo podemos solucionar? Imaginaros la cara de Carlo que entre la Federación Española, y la organización francesa, hablando en inglés, el pobre italiano, no sabia que pasaba, tan solo movía la mano de arriba a abajo con los dedos cerrados, tal cual italiano cuando no entiende algo. Y por supuesto enojado, pero dejándonos a Monje y a mi, que nos aclaramos con quien fuera necesario. Y así lo hicimos, conseguimos una autorización federativa de parte de la federación Arábica para correr. Así, que pagando unos cuantos billetes de colores del lugar, quedaron todos contentos. Volvíamos a ser 3 en el camión. 

Luego estaba el resto de mesas que te iban pasando de una a otra como en un comedor de colegio, primero los cubiertos y luego los platos, hasta que llegas al postre. Pues nosotros llegamos a la última mesa donde nos dieron una medalla. No se si esa medalla era por habernos inscrito o por haber llegado a la meta de las verificaciones administrativas.
Por supuesto, todo esto hizo que el reloj no parara y tuviéramos unas cuantas horas menos para hacer todo, pero… Quedan las verificaciones técnicas.

Así que volvimos al camión, que por supuesto, solo cerraba la puerta del piloto, el resto de las puertas, o se quedaban abiertas o las teníamos que cerrar por dentro, y con las prisas, las cosas por medio y las barras antivuelco, pues no era tarea fácil, así que decidimos que si nos tenían que robar, que fuera al principio de la carrera, para no estar penando por eso durante el rally. Así que nunca las cerramos.

Llegado el momento, decidimos ir a las verificaciones técnicas, sin preguntar el horario, solo a ver si nos podian atender, y cuando llegamos, así fué. Pero el hombre que nos recibió, que ya deberia de estar jubilado de hace años, nos informó de lo mismo y del mismo modo que lo hizo en Marsella. -Los faros de largo alcance no pueden ir ahí- 
A lo que nuestra contestación fué la misma que en marsella. Pues si no pueden ir ahí, haberlo puesto en el reglamento.
Así que ya habiamos ganado otro amigo, cuando entre varios nos estaban revisando el camión. No dábamos a basto respondiendo a las preguntas que nos hacian. Sus caras era como diciendo, pero por que diablos, no está todo ordenado, sigue estando todo por medio. De verdad pretenden correr así?
De tal forma, que se dejaron unas cuantas cosas para el final, cosas que no encontraban, y el muchacho, este si que era amigable, nos preguntó que donde estaban las planchas de desatasco. Le dije que arriba, que si no se lo creia que subiese por detrás donde estaba la escalera. Me preguntó por el cortacinturones, y por suerte, llevaba uno de llavero junto con el rompe cristales, que lo compré para ir a la furgo raid, con la C15, y lo desmonté de aquel llavero, junto con el pedernal. 
Y por último nos preguntó por una linterana. Yo no la tenía a mano, así que le dije a Monje. Enseñale la lintera, sabiendo que no habia una linterna específica para ello en la cabina, y mi amigo, muy hábil desde el asíento, sacó la que traía de casa y se la enseño, aqui tengo la mía.
Con ello nos sellaron la tarjeta y teniamos ya el camión verificado, con los focos puestos, aún que eso si, me dijo que para tomar la salida, teniamos que taparlos de alguna manera. Bendita cinta americana, y además negra!!

Que nos falta, nos preguntábamos entre nosotros, y había un grupo de mesas de la organización, así que me acerqué aprovechando que estaba bajo del camión y les pregunté. Vosotros que necesitais, tenemos que pasar por aqui también?
Si claro, me respondieron, tenemos que comprobar la homologación de la ropa.

Así que volví al camión para sacar toda la ropa de la maleta y que ficharan como que si que teníamos todo, y además todo nuevo.
Otro Sello!!! 

Volvimos con el camión a nuestro sitio, y bajo la carpa volvimos a sacar todo el material. Todo de nuevo fuera de las cajas para así acabar de hacer el inventario bien, anotar donde está todo, pero claro… llegó la hora de cenar, y con ello, mañana teníamos una vuelta circular de unos 80 km para calibrar los gps.
Yo, me negé a hacer esa vuelta, y menos dos veces para calibrar un GPS. Aún ahora, no entiendo de que forma se puede calibrar un gps, y mucho menos la necesidad de hacerlo. Por lo que aprovechamos al día siguiente para acabar las maniobras de poner todo el su sitio, y hacerle pequeñas mejoras al camión, como por ejemplo conectar los intercomunicadores, sujetar cosas, y preparar el interior de la cabina. Eso sí, de motor y de carrocería no había que hacerle nada, realmente, el trabajo que hicieron en casa de David Oliveras, el equipo de Épsilon, fue bueno. Sobre todo con el herraje de las bicicletas en el techo de la cabina.

Pues cuando ya tuvimos todo el material dentro del camión todo ordenado, vimos que nos sobraban cosas, que no cabían, que no tenían hueco o que simplemente molestaban. Así que nos dedicamos a regalarle algo de material como trapos y rollos de papel a equipos amigos, y algunos de estos equipos también nos regalaron material, como aquellas bebidas isotónicas que nos dio mi amigo Jumillano, Antonio Tárraga. Las llevamos debajo del asiento hasta el final, alguna explotó por el camino, pero nos daba un buen aroma a fresa de cuando en cuando.

Ya está todo listo, el camión preparado, todo sellado y ahora es momento de ir a descansar para mañana, tenemos ya para empezar la etapa más larga, más de 800 km de recorrido para hacer dentro de un horario, así que… vamos a dormir que mañana se presenta un día “entero”.

Y así fue. La primera en la frente. El taxista se equivocó y en vez de llevarnos a ese estadio, nos llevó a otro en la otra punta de la cuidad. Nos dimos cuenta por que a la salida del sol, debería de habernos salido por delante y nos salió por detrás, así que en vez de una hora de trayecto, estuvimos más de 2. Con lo que llegamos más tarde de lo que nos hubiera gustado. El taxista no tubo la culpa, sino que la tuve yo, al indicar a uber donde íbamos y en vez de poner el nombre del príncipe, se ve que puse la de su primo, que se llama igual y tiene también un estadio… Que iba a saber yo? Claro, toqueteando los botones, anulé el servicio y el tío se volvió loco. Pensaba que no le íbamos a pagar.

Tranquilo amigo. Tu jabibi mío, sin problema, y le enseñábamos algo de billetes, pero… la sorpresa del hombre fue que cuando nos pidió el dinero claro, lo hizo en la moneda local. Y nos pidió 200 Riyales, claro, nosotros no teníamos esa moneda, pero al cambio eran poco más de 50 euros, así que le dimos 60. Pues al pobre hombre,  no le encajaba que teníamos que pagarle 200 y le dábamos 60, sea de lo que sea. Así que a un paisano suyo de la calle, cerca de donde nos dejo, le pedimos que se lo explicara, y chillando el solo se metió en el coche y dando un portazo, se fue derrapando.
Ok, queríamos estar aquí a las 5 de la mañana y son las 7 y media. Bienvenido al DAKAR!!!

Ya en el campamento, nos encontramos con el resto de equipos que tenían prevista su salida más tarde, con motivo de que sus vehículos eran más rápidos, imagino yo. Así que tomamos la salida,  que nos indicaba el roadbook. La salida, era hacia la derecha en una carretera ancha, de dos carriles pintados en el suelo pero cabían 5 coches en paralelo, i en esa dirección deberíamos de ir unos 4 km, para luego volver justo por delante del campamento. Sin necesidad de ir hasta la rotonda, cambiamos de sentido con la intención de recalar en el siguiente cruce, a penas ya llevamos un km y ya hemos hecho el primer atajo. Esto promete…

Y lo que prometía es que justo enfrente de donde tomamos la salida, el camión, se paró. Y la impresión que me daba al estar al volante, era que se paró por falta de combustible. Bien empezamos…

Miramos los filtros, purgamos, cambiamos los filtros, miramos intectores, los prefiltros, todo… y a mano, conseguimos que llegue gasoil bien pero la propia bomba del motor, no hace suficiente aspiración y no consigue mantener el relentí.

Después de 4 horas intentando encontrar la solución, llegamos al problema, estaba dentro de la caja, al fondo del todo, en uno de los tubos de gasoil, que al cargar las ultimas cosas, y apretarlo todo con las cinchas, alguno de nosotros, estranguló el tubo y por eso se paró. 

Como digo, 4 horas, fueron las que nos pasamos ahí parados, frente a la salida de los vehículos, y de ser los primeros pasamos a ser los últimos, con lo que ya, todos los participantes vieron a nuestro camión averiado justo en la salida.

Lo vieron los participantes, y por supuesto los camiones escoba, que el primero tras preguntar marchó y el segundo, se quedó con nosotros hasta que  reparamos. Pues a estos integrantes de este bonito vehículo, les prometimos vernos mucho durante toda la carrera.

En esta etapa, tan solo tuvimos un problema, y era de frenos, pues las zapatas de los cubos, al ser frenos de tambor o van muy bien ajustados o tienes dos opciones: se te frena  o no frena. Pues en esta ocasión tenían un rozamiento, y eso hacia que se calentaran, y eso hacía que dilataran, con lo que se frenaba más y así constantemente, hasta que decidimos parar en una gasolinera.

Llenamos el deposito del camión, pues necesitábamos hacer tiempo, pero no lo podíamos perder, y como no sabíamos el consumo, ni teníamos sensor de aforador, decidimos llenarlo ese día, con la etapa más larga, aún siendo por carretera, y solamente con la tracción trasera, pues conectar la delantera también, nos hacía perder 10 km por hora, que en algunos casos, se podían recuperar con el pedal a fondo durante un largo periodo de tiempo. El depósito habia consumido la mitad, y estabamos a más de medio camino, si que hubieramos llegado al campamento, pero esa información la tenemos ahora, antes no. Pero no es gran problema ese, pues el gasoil estaba a 0.16€ hecha la conversión del Riyad Saudí al euro.

Una vez regulados, sin levantar las ruedas, puesto que nos llevaría más tiempo y realizado “a ojo” nos ponemos en marcha y llegamos tan solo 15 minutos antes del cierre de meta, por lo que muchos, ya sorprendidos de que llegara nuestro camión a la meta de la primera etapa. 
He de decir, que muchos ya éramos los que contábamos, y yo me incluyo, que era más dificil llegar a arabia que conseguir llegar, al menos a la primera etapa, puesto que yo decía: Si el camión sale… llega. Quizás tarde, pero llega.

A la llegada al campamento subimos la primera sorpresa, donde vamos nosotros? Donde montamos el campamento? Habrá roto algo el panda? Habrá perdidas en el camión? Nunca ha funcionado tantos km y tantas horas en los ultimos 15 años que ha estado parado, y quizás,… nunca se ha llevado tal paliza como la de hoy.

Esa noche, tan solo tuvimos que hacer el mantenimiento al camión, pues no hubieron males mayores, y el panda, el problema que tenía es que se calentaba cuando pasaba los 130 km/h.

Esa noche, tras volver a llenar el depósito de los dos vehículos, decidimos, que todos los días, al llegar al campamento, deberíamos de repostar, lo primero y luego… lo que hiciera falta.

 

Una vez dentro de la carrera, al día siguiente como al resto de días, era imprescindible para nosotros llegar con el tiempo justo a cada momento, pues nos tocaba ir improvisando sin cesar. Desde que nos despertabamos hasta que nos acostábamos.

Recuerdo, que el primer día, al poco de salir, apenas a unos ciento y poco km de la salida, entrabamos en un camino, una pista ancha y polvorienta, como todas. Pero nada más entrar y coger algunos de los baches del camino, notaba, que la sexta velocidad no la mantenia el motor, se venia abajo, y dado que la quinta, no entraba al reducir, hicimos la maniobra necesaria para que entrara sin rascar, pero perdiamos demasiada velocidad al embragar. Estando peleando con ello, vimos que la quinta, no conseguiamos pasar de los 60 km por hora aún que el acelerador iba a tope. Nos llegó el momento de la salida minutos más tarde, así que no nos dio tiempo ni siquiera a revisar nada. 

2 comentarios

  1. Oscar Cuerda González Cuerda Raid Team 13 diciembre, 2021

Deja un comentario

Patrocinadores

Patrocinadores